Un poco antes de la llegada de la mitad del Siglo XX, ocurrió en nuestro país un siniestro que extinguió la vida de los jugadores profesionales de pelota de Santiago, los cuales habían jugado en el Torneo Nacional de Béisbol Amateur 1947 – 1948, en la ciudad de Barahona, y quienes pretendían regresar a su natal Santiago, sin saber que nunca llegarían a la Ciudad Corazón.

En este equipo de santiagueros, quienes ocupaban el primer lugar de dicho torneo, estuvo compuesta por los mejores amateurs de la época, entre ellos Toñito y Aquiles Martínez, hermanos del gran shortstop Horacio Martínez, Pedro A. Báez, «Grillo A», dirigente del club, los lanzadores Juan Ramón «Bombo» Ramos , Ventura «Loro» Escalante, Francisco Del Villar, y el receptor Enrique « El Mariscal » Lantigua, el único sobreviviente del accidente aéreo.

El domingo 11 de enero de 1948, en horas de la tarde, el avión bimotor Douglas de Cubana de Aviación que transportaba al equipo de jugadores se estrelló contra las montañas de Río Verde, Yamasá. Todos murieron en el acto.

Retrocediendo el tiempo a diciembre de 1947, comenzó el torneo de pelota amateur entre los equipos de Santiago Baseball Club, Estrellas del Sur, Escogido Mocano, Papagayo, Estrellas de Oriente y Guerra y Marina. El objetivo principal del torneo, era escoger la Selección Nacional para enfrentar los Dodgers de Brooklyn y los Reales de Montreal en los partidos de entrenamientos de primavera.

El 11 de enero de 1948 se había anunciado tres juegos, el conjunto de Santiago jugaría contra las Estrellas del Sur en la ciudad de Barahona mientras que el Escogido Mocano se enfrentaría al team “Papagayo” en La Romana y las Estrellas de Oriente se trasladaban a la capital para competir con el “Guerra y Marina”. Ese fatídico día, Santiago dividió una doble cartelera con las Estrellas del Sur en Barahona en la cual perdieron el primer encuentro 4 carreras a 3 y ganaron el segundo 4 vueltas por 1.

Esa tarde volarían dos aviones: uno que recogería en Santiago, al equipo de pelota (los jugadores) y el otro a los directivos, periodistas y fanáticos.

Después de finalizar el segundo juego de pelota, los dos aviones despegaron, uno con intervalo de 15 minutos. Ya en el aire los tripulantes comenzaron a sentir el mal tiempo que imperaba en la ruta. Cada vez que trataban de comunicarse por radio con el campo de aviación de Santiago, no lo podían hacer, su torre de radio estaba destruida y no podían conocer cuáles eran las condiciones de visibilidad y lluvia en la cercanía del campo, lo cual fue determinante para las causas del accidente.

Tratando de paliar la penosa situación por la que atravesaba el pueblo dominicano, el entonces presidente Rafael L. Trujillo, invitó a los Dodgers y a los Reales, su sucursal triple A de la Liga Internacional.

La causa del accidente

Comenzaba a oscurecer y existen versiones de que varios de los directivos del equipo le manifestaron al piloto que era tarde para salir hacia Santiago, no obstante, decidieron emprender el vuelo. A la fecha, la causa del accidente no queda clara. Se dice que en el trayecto se toparon con un mal tiempo, el piloto Ramón María Hernando tuvo muchas dificultades y perdió la ruta. Otros manifiestan que piloteó la aeronave estando “borracho”.

“Enrique Lantigua, apodado ‘El Mariscal’, uno de los principales jugadores del equipo, decidió no montarse en el avión alegando que tenía un compromiso en la capital, donde vivía y tenía su compañera sentimental. Hizo el viaje por tierra y fue el único del equipo que se salvó”, destacó Baldayac.

De acuerdo con el historiador deportivo Cuqui Córdova, la razón de que El Mariscal no se montara en el avión se debió a que durante el trayecto a Santiago hubo mucha turbulencia por lo que pensó que si llegaba con vida a Barahona, regresaría en carro.

Lantigua debió recorrer en un carro de la línea Studebaker, 341 kilómetros desde Barahona hasta Santiago durante algo más de cuatro horas.

“La información que tenían en su casa es que habían muerto todos los del avión, cuando llegó encontró a todos llorando y preguntó qué pasaba, fue cuando se dio cuenta de que el avión se había caído”, indicó Córdova.

Algunas crónicas narran que el mariscal, se negó a viajar en este medio de transporte porque tuvo una premonición que le anunció la tragedia. Este dato aparece en el tráiler de la película La tragedia de Río Verde, programada para estrenarse en este mes.

El filme también recrea un compartir que sostuvieron algunos jugadores en el Centro de Recreo de Santiago, mientras a otros no les permitieron la entrada porque se trataba de un club elitista.

No era la primera vez que viajaban. El libro de ensayos La tragedia de Río Verde, destaca que tras la celebración de la fiesta de año nuevo y como parte del citado campeonato, prosiguió el torneo el domingo 4 de enero de 1948, le correspondió a Santiago viajar a La Romana, para enfrentarse al equipo “Papagayo”. Por lo largo del trayecto, la directiva del Santiago decidió fletar un avión de Dominicana de Aviación cuyo costo era de RD$400.00 por el viaje de ida y vuelta.

Dada esta experiencia no había que temer, sin embargo, varios de los que compartieron los últimos momentos con los miembros del Santiago, narraron que al parecer algunos de estos presintieron algo extraño. Manifestaron que no querían regresar esa tarde oscurecida y que sentían el ambiente pesado, uno de ellos fue Ramón Bombo Ramos, quien en un momento no quiso montarse en el avión alegando que se le había quedado un reloj, pero lo esperaron.

El periódico La Nación en principio manejó el dato de que Bombo Ramos y Enrique Lantigua habían sobrevivido a la tragedia aérea. Indica que Ramos perdió el vuelo al tener que volver al hotel en busca de su equipaje. Más adelante destaca su desaparición.

Los cadáveres fueron sepultados en una fosa común en el mismo sitio donde ocurrió el accidente. Posteriormente en 1954 los restos fueron exhumados y los trasladaron al cementerio municipal de Santiago, donde descansan en un panteón situado cerca de la entrada del camposanto. Lantigua falleció en 1985 de un infarto cardíaco.

Fueron declarados dos días de duelo en Santiago; nueve días de duelo deportivo, en los que se prohibió toda actividad deportiva y el 14 de enero, a través del decreto 4888, día de duelo nacional. Durante unas dos semanas los periódicos publicaron mensajes de condolencias, mientras las muestras de dolor se mantienen hasta hoy, cuando todavía la Asociación de Cronistas Deportivos de Santiago, recuerda cada 11 de enero la tragedia de aquellos excelsos deportistas del béisbol amateur.

Por Redacción

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