Antonio de montesinos, O.P., o Antón Montesino, nació en España, en 1475 . Fue un misionero y fraile español. Junto a la primera comunidad de dominicos de América, encabezada por el vicario fray Pedro de Córdoba, se distinguió en la defensa y denuncia en contra de los abusos a los indígenas por parte de los colonizadores españoles en la isla La Española, y que causó la conversión posterior de Bartolomé de las Casas a la defensa de los indios.

Antonio Montesino ingresó en la Orden de Predicadores en el Convento de San Esteban de Salamanca, donde realizó todos sus estudios. Al concluir su año de noviciado hizo su profesión como religioso dominico el 1 de julio de 1502.

Posteriormente, al terminar sus estudios de teología y ya ordenado sacerdote fue asignado al Real Convento de Santo Tomás de Ávila en 1509, de reciente construcción, en compañía de fray Pedro de Córdoba, fray Bernardo de Santo Domingo, fray Tomás de Fuentes y fray Domingo Velázquez.

En 1510 formó parte del primer grupo de misioneros dominicos que se embarcaron con destino al Nuevo Mundo, luego de obtener la Real Cédula con fecha de 11 de febrero de 1509, que les concedía el pase a Indias de 15 religiosos y 3 personas laicas. Este grupo pionero de dominicos presidido por fray Pedro de Córdoba estaba conformado por fray Antonio Montesino, fray Bernardo de Santo Domingo y fray Domingo de Villamayor.

En el transcurso del viaje a Santo Domingo la nave Espíndola, donde viajaban los religiosos, realizó una parada en la isla de San Juan. El grupo arribó al puerto de Ozama, Santo Domingo, en la La Española, en los postreros días del mes de septiembre de 1510. En sucesivas expediciones llegaron los demás religiosos hasta completar el número de 15 frailes.

Montesino en Santo Domingo se preocupó de defender a los indios. Predicó por encargo de fray Pedro de Córdoba y su comunidad religiosa los sermones del 21 y 28 de diciembre de 1511 denunciando los abusos y malos tratos que se estaban cometiendo en el sistema de encomiendas que llegaban a esclavizar a los indios, saltándose las obligaciones que dicho sistema les imponía a los colonizadores.

SERMÓN:

https://youtu.be/0zzjq81LROY
Analisis del Sermon de Montesinos

«¿Con qué derecho, con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbre aquestos indios? ¿Con qué autoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansos y pacíficos, donde tan infinitos de ellos, con muertes y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados sin dalles de comer y sin curallos de sus enfermedades? ¿Éstos no son hombres? ¿No tienen ánimas racionales? ¿Esto no entendéis? ¿Esto no sentís? ¿Cómo estáis en tanta profundidad de sueño tan letárgico? Tened por cierto que en el estado en que estáis no os podéis salvar más que los moros o turcos que carecen y no quieren la fe de Cristo”..»

Consta documentalmente que estuvieron como invitados al sermón el almirante Diego Colón, los oficiales reales, letrados y gran número de encomenderos, que sacudidos por la predica esperaban una retractación solemne. Con esta esperanza acudieron al siguiente sermón, pero en vano. Fray Antonio de Montesino, tomando como punto de partida la cita del Libro de Job “Sacaré de lejos mi saber y vindicaré la justicia de mi Hacedor. Cierto no son falaces mis razones, te habla un profundo conocedor” prosiguió:

“Tornaré a referir desde su principio mi conciencia y verdad que el domingo pasado os prediqué, y aquellas mis palabras, que así os amargaron, mostraré ser verdaderas”.
La autoridades enfurecidas fueron al convento de los dominicos a pedir responsabilidades, pero Fray Pedro de Córdoba, el Prior, les contestó: “Que lo que había dicho aquel padre, había sido de parecer, voluntad y consentimiento suyo y de todos…, y con mucho consejo y madura deliberación se había determinado que se predicase como verdad evangélica y cosa necesaria a la salvación de todos los españoles y los indios de esta isla…, que eran predicadores de la verdad y que no creían deservir al Rey, sino que pensaban que les daría las gracias”.

Gran sorpresa fue que, al domingo siguiente, el discurso fue mucho más beligerante por los indios y divulgó a viva voz cinco principios: que las leyes de la religión están por encima de las leyes de los particulares y del estado, que no existen diferencias raciales ante los ojos de Dios, que la esclavitud y la servidumbre son ilícitas, que se debía restituir a los indios su libertad y bienes y que se debían convertir a los indios al cristianismo con el ejemplo. Los colonos persuadieron a fray Alonso de Espinar, superior de los franciscanos de la isla, para que fuese a la corte a velar por sus intereses. Lo propio hicieron los dominicos, que enviaron a Montesinos para refutar los argumentos de las autoridades coloniales y sus partidarios.

El resultado de esa polémica fue la formación de una junta de teólogos, de la que salieron las Leyes de Burgos, aprobadas el 27 de diciembre de 1512. Fray Pedro de Córdoba las consideró incompletas y se desplazó a España para enmendarlas. El rey Fernando el Católico se mostró de acuerdo, las discusiones continuaron y el 28 de julio de 1513 se hicieron varias enmiendas. De regreso Montesinos a Nuevo Mundo trabajó como misionero en la Isla La Española y en la Isla de San Juan (Puerto Rico), donde se quedó gravemente enfermo. En 1514 participa en la primera expedición de los dominicos a la actual Cumaná (Venezuela) donde es probable que Montesino haya oficiado la primera misa en tierra firme del continente americano. Antes de regresar a la ciudad de Santo Domingo, fundaría un convento en Píritu junto con los franciscanos de Cumaná en 1515. Viajó de nuevo a España en septiembre de 1515, en negocios de su comunidad. En 1518 nuevamente estuvo de paso en la isla de San Juan junto a Fray Pedro de Córdoba. Ambos se dirigieron hacia España para gestionar el establecimiento de una provincia dominicana en América. En 1521 fundó un convento en la ciudad de San Juan Bautista de la Isleta, junto a otros cuatro religiosos de su Orden, base de la primera universidad en Puerto Rico fundada en 1532. Fue el predicador en el entierro de su mentor y compañero de lucha, fray Pedro de Córdoba, el domingo 5 de mayo de 1521, fiesta de Santa Catalina de Siena. Para su predicación escogió el Salmo 133 (132): «Qué bueno y agradable, cuando viven juntos los hermanos».

Ultimos Años

Fray Antonio Montesino, después de una incansable defensa de los nativos de las Antillas, fue enviado en 1529 a Santa Ana de Coro (Venezuela) como Vicario de los dominicos y capellán de la expedición alemana de los Welser de Augsburgo.

Finalmente, le encontró la muerte en algún lugar de Venezuela el 27 de junio de 1540. No se sabe con exactitud cómo murió, en el Libro Antiguo de Profesiones, al margen de la nota de su profesión, está escrita: «Obiit martyr in Indii»; y en el mismo convento de San Esteban de Salamanca, a la entrada del refectorio, se halla rotulado como mártir.

Fuente: Iraburu, José María (2003). Hechos de los apóstoles de América (en castellano) (3ª edición). Pamplona:. p. 558.

Por Redacción

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